Bajo el emparrado, con el "aroma" de una espiral anti mosquitos, las dos mesas juntas ocupaban todo el lateral del patio. cubiertas con manteles de papel, sobre ellas se dispersaban cubiertos empapelados en algún orden, junto a platos de postre, servilleteros, dos ceniceros y varios recipientes de barro esmaltado contenedores de: ensalada de tomate con ventresca de atún -atún frito en escabeche-, boquerones fritos a la andaluza -de buen tamaño, bien enharinados, bien fritos pero no limpios del todo, con su consiguiente amargor-, calamares fritos -anillas de pota rebozadas con sabor a aceite de los mil usos-, patatas al i oli -correctas, como en muchos bares madrileños, lejos del maravilloso al i oli de las costas de levante-, berenjenas rebozadas -insípidas y aceitadas-, carne picada con patatas -extraño plato con patatas cacheladas, carne picada de cerdo rehogada y una salsa picante tipo bravas-, croquetas de jamón -hechas con caldo y mucho jamón pero con la harina cruda-y para el niño una hamburguesa en pan chapata que según sus propias palabras estaba guay.
Allí estábamos los nueve personajes dispuestos a celebrar el santo de la abuela, de la madre o de la suegra, dependiendo de quien fuera el convidado. El lugar y la comida era lo que menos se tuvo en cuenta, lo importante era poder reunir a sus tres hijos con sus respectivas proles. O eso, en un principio, parecía, por que tras los besos y saludos poco más se dijo o hizo en conmemoración del evento. Unos hablaron sin cesar de nada, tío y sobrino, el resto disfrutaron de la pequeña y maravillosa criatura de cuatro meses que fue de mano en mano durante toda la reunión.
El lugar del encuentro es un sitio agradable, con una camarera encantadora, sin ruidos, pese a estar junto a una calle con tráfico, completamente cubierto por una parra bien cuidada que consigue refrescar estos calurosos días, con cervecitas tiradas dignamente, GC de beefeater a 5€ y cómodas sillas para pasar una tranquila tarde-noche hasta el momento de irse a la cama.Si los platos que ofrecen, aunque simples, estuvieran decentemente realizados sería de los pocos sitios por la zona -por no decir el único- que merecería la pena.
